¿Una cueva china guarda los secretos de especie humana desconocida?

Diversos fósiles de la Edad de Piedra hallados en China parecen pertenecer a una especie humana hasta ahora desconocida, lo que arroja una nueva luz sobre la evolución del hombre, según un estudio publicado en EE. UU.

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En ámbitos científicos se los conoce como  ‘Los Hombres de la Cueva del Ciervo Rojo’, ya que fueron descubiertos en la localidad china de Maludong (lo que significa ‘Cueva del Ciervo Rojo’).

Los restos tienen una antigüedad de entre 11.500 y 14.500 años y pertenecen a al menos a cuatro individuos con una mezcla poco habitual de rasgos humanos arcaicos y modernos: cráneo redondo, cejas bajas, cara pequeña y plana, nariz ancha, mandíbula inferior muy sobresaliente y la estructura del cuello “muy moderna”.

Hasta ahora no habían sido hallados en el continente asiático fósiles humanos de menos de 100.000 años de antigüedad que se diferenciaran físicamente del Homo Sapiens actual.

“Este descubrimiento abre un nuevo capítulo en la historia de la evolución humana, el capítulo asiático, y es una historia que recién ahora está empezando a contarse”, concluyó el australiano  Darren Curnoe, quien encabezó el estudio junto con el chino  Ji Xueping.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_37509.html

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Director de la DIA: China prepara para la guerra espacial

Teniente General del Ejército Ronald L. Burgess, director de la Agencia de Inteligencia de Defensa, reveló nuevos detalles de las armas espaciales de China programas de la semana pasada, incluida la información relativa antisatélite de China y las capacidades de misiles guerra cibernética.

Burgess se indica en poco notada testimonio escrito preparado para una comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado que Pekín está desarrollando misiles, interferencias electrónicas, y el láser para su uso contra satélites.

Gran parte de la actividad de la guerra espacial se lleva a cabo bajo el pretexto de supuestamente de China programa espacial no militar, dijo.

“El programa espacial, incluidos los aparentes proyectos de obra civil, apoya la capacidad creciente de China para negar o degradar los recursos espaciales de los potenciales adversarios y aumenta la capacidad militar convencional de China”, dijo Burgess.

Noticia completa aquí.

China y el nuevo orden mundial (I)

En medio de todas las supuestas amenazas a la superpotencia mundial reinante, un rival está emergiendo en silencio y con fuerza: China. Y Estados Unidos está analizando de cerca las intenciones de ese país.
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El 13 de agosto, un estudio del Pentágono planteaba la preocupación de que China estuviera expandiendo sus fuerzas militares de manera que “pudiera neutralizar la capacidad de los buques de guerra estadounidenses de operar en aguas internacionales”, da cuenta Thom Shanker en The New York Times.

Washington ha hecho sonar la voz de alarma de que “la falta de transparencia de China sobre el crecimiento, las capacidades y las intenciones de sus militares inyecta inestabilidad a una región vital del globo”.

Estados Unidos, por el contrario, es bastante transparente sobre sus intenciones de operar libremente a lo largo y ancho de la “región vital del globo” que rodea China (y donde sea).

EEUU publicita su vasta capacidad para hacerlo: con un presupuesto militar en crecimiento que casi alcanza al del conjunto del resto del mundo, cientos de bases militares por todo el planeta, y un indiscutible liderazgo en la tecnología de destrucción y dominación.

La falta de entendimiento de las reglas de urbanidad internacionales por parte de China quedó reflejada en su objeción al plan de que el portaaviones nuclear USS George Washington participara en las maniobras militares de EEUU y Corea del Sur cerca de las costas chinas en julio, alegando que este tendría la capacidad de hacer diana en Pekín.

En cambio Occidente entiende que dichas operaciones se llevaron a cabo para defender la estabilidad y su propia seguridad.

El término estabilidad tiene un significado técnico en el discurso de las relaciones internacionales: la dominación por parte de EEUU. Así, ninguna ceja se arquea cuando James Chace, ex editor de Foreign Affairs, explicaba que, a fin de conseguir “estabilidad” en Chile en 1973, fue necesario “desestabilizar” el país, derrocando al Gobierno legítimo del presidente Salvador Allende e instaurando la dictadura del general Augusto Pinochet, que procedió a asesinar y torturar sin miramientos y estableció una red de terror que ayudó a instalar regímenes similares en otros lugares, con el apoyo de EEUU, por el interés de la estabilidad y la seguridad.

Es fácil reconocer que la seguridad estadounidense requiere un control absoluto. El historiador John Lewis Gaddis, de la Universidad de Yale, dio a esta premisa una impronta académica en Surprise, Security and the American Experience, donde investiga las raíces de la doctrina de la guerra preventiva del presidente George W. Bush. El principio operativo es que la expansión es “el camino a la seguridad”, una doctrina que Gaddis rastrea con admiración dos siglos hacia atrás, hasta el presidente John Quincy.

Adams, autor intelectual del Destino manifiesto.

En relación con la advertencia de Bush de que los estadounidense “deben estar listos para acciones preventivas cuando sea necesario luchar por nuestra libertad y defender nuestras vidas”, Gaddis observa que el entonces presidente “se estaba haciendo eco de una vieja tradición, en vez de establecer una nueva” al reiterar principios que varios presidentes ya habían defendido y que desde Adams a Woodrow Wilson “habrían entendido muy bien”.

Lo mismo ocurre con los sucesores de Wilson hasta el presente. La doctrina de Bill Clinton era que EEUU estaba autorizado a utilizar la fuerza militar para asegurar “el acceso desinhibido a mercados clave, suministros energéticos y recursos estratégicos”, sin siquiera la necesidad de inventar pretextos del tipo de los de Bush hijo.

Según el secretario de Defensa de Clinton, William Cohen, EEUU debe consecuentemente mantener una enorme avanzadilla de fuerzas militares “desplegadas” en Europa y Asia “con el fin de moldear la opinión de la gente sobre nosotros”, y “para forjar acontecimientos que afectarán nuestra subsistencia y nuestra seguridad”. Esta receta para la guerra permanente –observa el historiador militar Andrew Bacevich– es una nueva doctrina estratégica, que fue amplificada más tarde por Bush Jr. y por Barack Obama.

Como todo capo de la Mafia sabe, incluso la pérdida más sutil de control puede desembocar en el desmoronamiento del sistema de dominación cuando otros se animan a seguir un camino similar.

Este principio central de poder se formula como la teoría dominó en el lenguaje de los estrategas políticos. Se traduce en la práctica en el reconocimiento de que el “virus” del exitoso desarrollo independiente puede “contagiarse” en cualquier otro lugar y, de esta manera, debe ser destruido mientras las víctimas potenciales de la plaga son inoculadas, normalmente a manos de brutales dictaduras.

Según el estudio del Pentágono, el presupuesto militar de China se expandió a unos 150.000 millones de dólares, cerca de “la quinta parte de lo que el Pentágono se ha gastado para operar y llevar a cabo las guerras de Iraq y Afganistán” en ese año, lo cual es sólo un fragmento del total del presupuesto militar estadounidense, por supuesto.

Las preocupaciones de Estados Unidos son comprensibles si uno toma en cuenta la virtual e indiscutida suposición de que EEUU debe mantener un “poder incuestionable” sobre la mayoría del resto de países, con “una supremacía militar y económica”, mientras asegura la “limitación de cualquier ejercicio de soberanía” por parte de los Estados que pueda interferir con sus designios globales.

Estos fueron los principios establecidos por los planificadores de alto nivel y expertos de política exterior durante la Segunda Guerra Mundial, cuando desarrollaron el marco para el mundo de la posguerra, el cual fue ampliamente ejecutado.

EEUU debía mantener esta dominación en una “Gran Área”, que debía incluir, como mínimo, el hemisferio occidental, el lejano Oriente y el antiguo Imperio Británico, incluyendo cruciales recursos energéticos de Oriente Próximo.

Mientras Rusia comenzaba a pulverizar a los ejércitos nazis tras Stalingrado, las metas de la “Gran Área” se extendieron lo máximo posible por Eurasia. Siempre se ha entendido que Europa pudiera escoger seguir una causa alternativa, quizás la visión gaullista de una Europa desde el Atlántico hasta los Urales. La Organización del Tratado del Atlántico Norte nació en parte para contrarrestar esta amenaza y este asunto permanece muy vivo hoy en día en momentos en que la OTAN se expande hacia una fuerza de intervención de Estados Unidos, responsable del control de “infraestructuras cruciales” del sistema global del que depende Occidente.

Desde que se convirtiera en la potencia mundial dominante durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha buscado mantener un sistema global de control. Pero ese proyecto no es fácil de mantener. El sistema se erosiona visiblemente, con implicaciones significativas para el futuro. China es un jugador potencial muy influyente y desafiante.

Noam Chomsky, distribuido por The New York Times Syndicate.

Fuente: http://blogs.publico.es/noam-chomsky/30/china-y-el-nuevo-orden-mundial-i/
Extraído de:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=112430&titular=china-y-el-nuevo-orden-mundial-%28i%29-

Japón planea enviar mercancías al espacio en un ‘ascensor cósmico’

Japón planea crear para el año 2050 un ‘ascensor cósmico’ para enviar cargas al espacio de manera directa. La corporación nipona Obayashi va a desarrollar un proyecto que, según sus creadores, permitirá reducir gastos para el proceso de entrega de cargas.

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El dispositivo estará constituido por una cuerda que será fijada a la superficie de la Tierra, mientras que el otro extremo será consolidado en el espacio con una contrabalanza que se sostenga allí con la ayuda de la fuerza centrífuga de nuestro planeta. Un montacargas especial circulará hasta la órbita.

Para la expedición de mercancías se usará un cable que será fabricado de nanotubos de carbono, cuya resistencia es 20 veces más fuerte que la del acero. La estación orbital se encontrará a una altura de 36 mil kilómetros. El ascensor tardará una semana en cumplir con su recorrido.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_36494.html

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