Un escuadrón de minisatélites antiasteroides para escoltar a la Tierra

Científicos de la Universidad de Strathclyde (ciudad de Glasgow, Escocia) han encontrado un método más eficaz para crear un ‘escudo antiasteroides’ en el espacio alrededor de la Tierra para evitar posibles impactos contra el planeta.

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Actualmente las investigaciones están encaminadas a crear enormes -y poco prácticas para esta misión- naves espaciales con grandes dispositivos láser en los extremos. Pero los investigadores de Glasgow han llegado a la conclusión de que sería mejor utilizar unas escuadrillas de pequeños satélites ‘de combate’ capaces de acompañar al asteroide y disparar simultáneamente con láseres de alta potencia desde una distancia corta.

Entre las ventajas de esta idea se indica que es más fácil crear una flotilla pequeña que una gran nave y, segundo, en caso de que uno de los satélites se vea dañado por la columna de desperdicios producidos por la colisión de los rayos láser contra el suelo del asteroide, los demás podrán continuar su trabajo sin obstáculos.

El peligro sí es real. Los objetos espaciales de tamaño medio, blanco del sistema de satélites, son capaces de causar daños visibles a la Tierra. Así hace un siglo un asteroide de entre 30 y 50 metros de diámetro destruyó la vida en una área de 2.000 kilómetros en una localidad de Siberia, Tunguska.

Además de combatir las piedras desde el cosmos, el proyecto británico tiene otra aplicación práctica. Los científicos esperan que sea capaz de neutralizar o bajar la órbita de la basura espacial, esos artefactos que amenazan a los dispositivos en el espacio cercano a la Tierra, por ejemplo la Estación Espacial Internacional, que recientemente logró evadir un peligroso choque de ese tipo.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/cosmos/issue_38074.html

EE. UU. golpea con el láser más potente de la historia: un paso para controlar la bomba H

En California fue creado el impulso con rayos láser más potente en la historia de la humanidad, que podría facilitar el control sobre la fusión nuclear –el motor de estrellas y la base de una bomba H– hasta ahora incontrolable.

El experimento, que generó más de 440 billones de vatios de pura energía (más que lo que genera todo EE. UU. en cualquier momento) fue realizado en la Instalación Nacional de Ignición, un organismo que se especializa en reacciones de fusión nuclear y realiza experimentos con armas nucleares para el Gobierno estadounidense.

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Los científicos del organismo usaron 192 láseres de banda ultravioleta para lanzar un haz que alcanzó la potencia record de 1.875 megajulios, informa la revista Nature. Aunque esta vez no había ningún blanco para el golpe, los investigadores esperan que en dos años puedan tirar con sus 192 cañones un perdigón de hidrógeno de un milímetro en diámetro.

Se espera que el bombardeo con láser encienda la fusión nuclear que, a diferencia de las bombas H, usará menos energía que la que producirá como resultado de la reacción. Además, estará bajo el control de los científicos, un sueño que sigue sin cumplirse desde los años 50 del siglo XX. Si se realizara, la humanidad tendrá acceso a una fuente enorme de energía.

La institución emplea perdigones de isótopos de hidrógeno, deuterio y tritio, cuyos núcleos se comprimen casi 1.000 veces de su estado original. Los átomos se convierten en helio y emiten rápidas partículas subatómicas, neutrones, cuya energía podría ser usada para generar electricidad.

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Sin embargo, no todos creen en el carácter pacífico de las investigaciones ya que el organismo coopera con el programa estadounidense de Stockpile Stewardship que está destinado al mantenimiento del arsenal nuclear de EE. UU., incluso las bombas de hidrógeno.

Fuente: http://actualidad.rt.com/

Caracoles espías con biocombustible implantado: ¿nueva arma del Pentágono?

Investigadores estadounidenses han logrado implantar una celda de biocombustible en caracoles vivos con el fin de utilizar a los moluscos como sondas remotas para labores de espionaje. La investigación está financiada por el Ministerio de Defensa de EE. UU.

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Según destaca el artículo publicado en la revista ‘Journal of the American Chemical Society’, el caracol ‘cyborg’ podría generar electricidad suficiente como para alimentar sensores que sirvieran para utilizar a este molusco en tareas de recopilación de datos sobre condiciones ambientales o inteligencia militar que, posteriormente, fueran enviados a un centro de control para su procesamiento.

El proyecto ha sido posible gracias a la instalación de una celda de biocombustible en la concha del molusco que podría actuar como una batería recargable.

Los investigadores de la Universidad de Clarkson, que llevan a cabo el estudio, apuntan que gracias a un proceso metabólico en el que se produce una transferencia de electrones a partir de glucosa, se produciría una corriente eléctrica que podría alimentar un sistema externo durante varios meses.

Cuando el caracol se alimenta y descansa, el sistema se recarga y, por tanto, puede seguir produciendo energía.

Fuente de energía

No sólo la industria armamentística se puede beneficiar de ello. Los investigadores aseguran que se podría utilizar esta fuente de energía para alimentar a otros dispositivos como marcapasos, para que no requieran el cambio de su batería, o sistemas de estimulación cerebral que se usan, por ejemplo, para tratar el Párkinson.

No es la primera vez que los científicos estadounidenses intentan crear un organismo cibernético real a base de un ser vivo. Así, a principios de año se dio a conocer que ingenieros desarrollaron un método para implantar en el abdomen de una cucaracha no solo varios sensores, sino un elemento parecido que puede suministrarle electricidad.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/electronica_tecnologia/issue_37679.html

Microondas para ‘enfriar’ manifestaciones: EE. UU. prueba su arma invisible antidisturbios

La infantería de marina de Estados Unidos ha llevado a cabo la primera prueba en público de su nuevo armamento no letal: un sistema de repulsión activa o ADS (según sus siglas en inglés). Se trata de un ‘cañón’ que dispara un haz de microondas a una distancia de hasta mil metros y que provoca un calentamiento tan molesto que obliga al ‘blanco’ a huir asustado.

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Según Tracy Tafolla, la directora de la empresa Directorado Сonjunto de Armas No Letales, este ingenio antidisturbios es el más seguro de todos fabricados hasta la fecha. “No lo ves, no lo oyes, no lo hueles. Sólo lo sientes”, dijo.

Varios periodistas que asistieron al ensayo del prototipo comentaron que los rayos que emite el arma te hacen sentir como si estuvieras en un horno. Para prevenir posibles daños a la salud, el rayo se apaga automáticamente tras permanecer activo durante tres segundos.

En resultado, de las más de 11.000 personas que participaron en los test, dos de ellas sufrieron quemaduras de segundo grado.

Según sus creadores, el arma es mucho más segura que los gases lacrimógenos y las balas de goma aplicadas hoy en día. El Pentágono aún no ha encargado la nueva arma, pero los fabricantes aseguran que todo está listo para su aplicación.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/electronica_tecnologia/issue_37388.html

Los pilotos de aviones militares no tripulados trabajan desde Las Vegas

Los aviones robot, que ya son las principales armas de guerras como las de Iraq, Afganistán o Pakistán, son dirigidos a miles de kilómetros de los países en conflicto

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Es un viaje de sólo 40 minutos desde las urbanizaciones valladas en el pulcro extrarradio del norte de Las Vegas hasta la base de las fuerzas aéreas de Creech en el desierto de Nevada. Los pilotos lo hacen a diario. Pueden desayunar con sus mujeres (maridos) e hijos. Quizás animar a los pequeños a portarse bien en el colegio y no dar puñetazos a nadie. Dar un beso rutinario a la pareja. Nada que ver con los besos angustiados de despedida –a veces, para siempre– de antes. De cuando iban a la guerra en cuerpo y no sólo en mente.

Desde la urbanización Waterfall (cascada) de chalets y césped, donde reside al menos uno de los pilotos, llegas al Highway 95 en diez minutos. Se abre la puerta metálica de la urbanización, conduces por calles agradables bordeadas de jóvenes palmeras y cerezos ya en flor, por donde el pasado sábado un vecino jubilado paseaba su perrito. Por delante del club de golf de Aliante, el Home Depot y la farmacia CVS. Luego es carretera rectísima por el desierto y con algún arbusto de enebro y las montañas oscuras y militarizadas de Yucca Montain en el horizonte.

Pero esta vida cotidiana del sueño suburbano de la América Media termina, de golpe, en cuanto los pilotos entran en el recinto vallado de bajos edificios grises y extrañas cúpulas bajas de la base Creech. Pronto se habrán puesto el uniforme Nomex y estarán sentados delante de una batería de 14 pantallas. Quizás ya tendrán en el punto de mira puesto a un hombrecillo que camina o corre, que ellos conocen como el bad guy, el tipo malo.

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Estos no son pilotos cualesquiera sino los que controlan los 7.500 aviones robot (drones) de nombres macabros como Predator (depredador) y Reaper (segador), o Raven (cuervo) que ya son las principales armas de la guerra en Iraq, Afganistán, Pakistán y otros países en los que Estados Unidos libra guerras de baja intensidad. Se les llaman combat commuters, pilotos que “corren más riesgo de tener una accidente en la carretera de camino al trabajo que en el combate”, dice Peter Singer del Brookings Institution en Washington.

Los aviones robot se emplean desde la guerra de Kosovo. Pero su uso ha crecido exponencialmente bajo la presidencia de Barack Obama conforme EE.UU. se retira de las grandes ocupaciones militares de los años Bush. Se pretende aumentar el número de pilotos a distancia desde unos 500 actualmente a más de 1.000; un piloto puede controlar hasta cuatro aviones. El Pentágono calcula que habrá más pilotos a distancia en el 2013 que de cazabombarderos F-16.

“Es una revolución aérea”, dijo Chris Ames, director de desarrollo estratégico de General Atomic, la multinacional de armas que fabrica el Predator y el Reaper. “Estos aviones son attrition-tolerant (tolerantes con el desgaste de guerra)”, añadió. “Un piloto jamás se expone al peligro; nos lo van a agradecer miles de mamás y papás”. Otros miles en Afganistán y Pakistán no se lo agradecerán. Según los cálculos de Brookings, el 30% de las víctimas de los ataques con drone son civiles.

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Algunos pilotos dicen que el trabajo de combat commuter, y los recorridos diarios desde las soleadas urbanizaciones de Las Vegas hasta las nieblas de la guerra genera conflictos interiores. “Hay una disonancia cognitiva; estás permanentemente en algún lugar intermedio entre la guerra y la paz”, dijo Dave Lara , piloto de drone, que ahora estudia un doctorado en la Universidad de Georgetown, durante una conferencia sobre el impacto psicológico de la vida de los pilotos en Brookings Institution el mes pasado en Washington . “Van desde la guerra a los girl scouts”, añadió al psicólogo militar Hernando Ortega. “A veces estoy en casa sentado en el sofá tomando un refrescante y pienso: ‘Ostras, pero si hace una hora estuve en guerra'”, dijo el piloto capitán Adam Brockshus, que vive con su mujer e hijos en la urbanización Waterfall, en una entrevista con la revista Popular Science. “Hay una cuestión legitima aquí de si estos pilotos han convertido el extrarradio residencial de Las Vegas en un teatro de guerra”, dijo Jim Haber, de Nevada Desert Experience, un grupo pacifista que protesta contra los drones.

Singer, que reflexiona en su libro Wired for war sobre las cuestiones éticas que plantea la era de teleguerras cree que la vida del combat commuter pasará factura psicológica y moral. “En la Segunda Guerra Mundial, el regreso a casa de los combatientes tardaba muchas semanas; tenían tiempo para descompresión (desahogo)”, explicó. Lo necesitaban para “volver a ser humanos”. Estos pilotos a distancia no tienen tiempo para “volver a ser humanos” antes de llegar a casa y ayudar a los hijos con los deberes.

El lenguaje de Creech, desde luego, delata una deshumanización sádica que, quizás podría llegar a asustar en las reuniones de vecinos de la urbanización Waterfall.

El primer disparo del misil Hellfire guiado por láser se llama squirter (chorro) porque dispersa a la gente. Luego, los drones acechan y vuelven a disparar contra quienes acuden a ayudar a las víctimas. El software diseñado para calcular la posibilidad de daños colaterales se conoce como Bug splat, por el nombre de un videojuego infantil en el que el ganador es quien aplasta a más bugs (bichos). Pese a esto, los pilotos dicen que no sienten complejo de culpa. “Somos como un ángel de la guarda”, dijo un piloto entrevistado en un vídeo de propaganda del Pentágono.

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En los pueblos de los alrededores de la base, sin embargo –donde se ven muchos carteles de apoyo al candidato republicano Ron Paul–, incluso los conservadores se muestran perplejos por la nueva guerra a distancia. “No es justo”, dijo Ed Goedhart, ex congresista republicano residente de Ponderosa Farm, a 30 kilómetros de la base Creech. “Es una transformación de fantasía en realidad para pilotos jóvenes criados con videojuegos”, añadió. Y, efectivamente, el Pentágono contrata los servicios del Instituto de Tecnologías Creativas de Los Ángeles para el entrenamiento militar mediante videojuegos. Conducir un drone “es como un juego de vídeo un poco sanguinario pero bastante cool”, exclamó un piloto de drone en Qatar.

Mientras, las últimas tecnologías de vídeo juego se incorporan a las miles de máquinas tragaperras en Las Vegas, en Aliante Casino y Hotel, junto al club de golf de la urbanización Waterfall y en el casino de Indian Springs en la entrada de la base Creech. “Está prohibido pero a veces los pilotos juegan a las máquinas a la hora de comer; les ayuda a desconectar”, dijo la camarera.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20120303/54263805622/pilotos-aviones-no-tripulados-trabajan-las-vegas.html

Extraído de: http://www.rebelion.org

Electroabuso: policías estadounidenses matan a cientos con pistolas eléctricas

Con el reciente deceso de un estadounidense a manos de un policía que usó la pistola eléctrica ‘Taser’ suman ya 500 los muertos por esta causa. Esto según Amnistía Internacional (AI), organización que condena el abuso de estas armas por parte de la policía estadounidense.https://i1.wp.com/actualidad.rt.com/images/publications/32/slide_issue_36333.jpg

“De los cientos de personas que han muerto a causa del uso de las ‘Tasers’ por parte de las fuerzas de seguridad en EE.UU., decenas o posiblemente grandes cantidades de esos decesos fue por el uso innecesario de la fuerza”, explicó la directora para América de AI, Susan Lee. “Esto es inaceptable”, agregó.

Una evidencia reciente de esto fue el caso de Johnnie Kamahi Warren, de 43 años, que iba desarmado y presuntamente en estado de embriaguez cuando fue ‘detenido’ por un agente. Poco después de recibir dos descargas, dejó de respirar.

Algunos expertos basados en estudios médicos subrayan los peligrosos efectos adversos de las descargas de un arma ‘Taser’, que  incrementan el riesgo de enfermedades cardíacas y respiratorias.

“El 90% de los muertos no significaban una amenaza”

Las agencias de seguridad defienden el uso de las ‘tasers’ y argumentan que pueden ayudar a salvar vidas y someter a los sospechosos peligrosos o poco cooperativos.

No obstante, AI asegura que tras la revisión de 98 casos de fallecimientos por esta causa, el 90% de ellos eran personas desarmadas, muchas de las cuales recibieron múltiples descargas.

Billy Walters, la más reciente víctima, repitió en varias ocasiones “me rindo”, pero igualmente fue sometido con varias descargas eléctricas.

Entre otros de los fallecidos se encuentra Allen Kephart, que murió tras ser detenido por una supuesta infracción de tráfico en California. El hombre de 43 años murió después de que tres agentes le propinaran hasta 16 descargas de sus ‘taser’, pese a lo cual estos fueron exculpados por ‘malas prácticas’.

Al respecto, AI propone que estas armas sólo deberían ser usadas como alternativa a las situaciones en las que la policía tenga que considerar el uso de armas de fuego.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/ee_uu/issue_36333.html

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