La insinuación como propaganda de guerra

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

En 2002, y principios de 2003, el gobierno de Bush quiso probar que tenía razón para iniciar la guerra contra Iraq. Hubo afirmaciones sobre el mantenimiento de armas de destrucción masiva y de vínculos con al Qaida por parte de Sadam Hussein. Lo que nunca se dijo explícitamente, sin embargo, fue que Sadam haya sido responsable del 11-S. No obstante, a fines de 2003, un setenta por ciento de los estadounidenses encuestados pensaba que Sadam Hussein era responsable personal del 11-S. Los votantes republicanos de Bush estaban especialmente convencidos.
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Sin embargo, Bush y sus funcionarios nunca lo dijeron. Y después que los múltiples desastres de la guerra de Iraq comenzaron a presentarse con gran claridad, los funcionarios de Bush fueron cuestionados sobre su información previa a la guerra. Y pudieron decir que, hablando estrictamente, una cosa que nunca afirmaron fue que Sadam estuviera detrás del 11-S.

Condoleezza Rice había dicho algo en el sentido de que los ataques se originaron en la misma región o área que Iraq. Hubo toda clase de insinuaciones de que Sadam podría haber estado involucrado. Y por cierto el equipo de Bush no hizo jamás el menor esfuerzo por desengañar al pueblo de EE.UU. de la noción completamente falsa de que Sadam haya estado detrás del 11-S. La vasta mayoría de los estadounidenses lo creía – por cierto, a veces, más estadounidenses pensaron que Sadam estuvo detrás de los ataques que los que creían que la guerra de Iraq era justa – aunque no solo era enteramente erróneo, pero no basado directamente en alguna aseveración explícita hecha por el gobierno. Varios comentaristas favorables a la guerra lo habían dicho, pero Bush, Cheney, Rumsfeld, Rice, Powell – ninguno de ellos lo hizo.

Avancemos rápidamente una década hasta nuestros días. Un 71% de los estadounidenses –casi exactamente el porcentaje que pensó que Sadam estaba detrás del 11-S– piensa que Irán tiene armas nucleares. Es una pequeña muestra, pero concuerda con sondeos realizados durante los últimos años, que muestran todos que una mayoría cree que Irán ya tiene bombas nucleares, y casi nueve de diez estadounidenses están seguros de que Irán se esfuerza por tenerlas.

Por cierto, al hablar con ‘liberales’ “respetables” – el tipo de persona que escucha NPR y ve a Jon Stewart– encuentro repetidamente que incluso gente que no quiere ir a la guerra asume que todo estadounidense razonable sabe que Irán está a punto de tener bombas nucleares, si el régimen no las tiene todavía.

Lo extraño es que, fuera del hecho de que no existe evidencia verosímil de que Irán tenga armas nucleares, ¡tampoco hay alguien en una posición de autoridad oficial que lo afirme! Cada informe del Organismo Internacional de Energía Atómica, incluso si está amañado de manera que parezca que Irán parezca inquietante, confirma la “no diversión” de materiales nucleares con el fin de construir armas. La CIA y la comunidad de los servicios de inteligencia han mantenido sistemáticamente los resultados del Cálculo Nacional de Inteligencia de que Irán no ha tratado de tener un arma nuclear desde 2003 (y el que lo haya hecho en aquel entonces solo es una sospecha basada en mínima evidencia preparada por el gobierno israelí).

Lo que es más, aproximadamente en la última semana, el secretario de Defensa Leon Panetta subrayó que Irán no solo no tiene armas nucleares; ¡no existe evidencia de que Irán siquiera quiera tener armas nucleares!

Incluso si Irán quisiera hacer armas nucleares, probablemente necesitaría tres o más años. Según las informaciones, Irán intenta enriquecer sus unidades de 19,75% LEU. Las armas nucleares requieren 95% – y no existe evidencia de que Irán tenga los medios para hacerlo. Es incluso es más dudoso creer que un Irán con armas nucleares sería una especie de amenaza sin precedentes para EE.UU., pero esto no viene al caso.

¿De qué estamos hablando entonces? El gobierno de Obama (y el de Bush, y la ONU) han tenido todos la misma posición oficial: Irán no tiene bombas nucleares, y los iraníes probablemente no tratan de obtenerlas. Sin embargo siete de cada diez estadounidenses piensan que Irán ya las tiene. Mientras tanto, cada candidato presidencial republicano, con la excepción de Ron Paul, advierte de la amenaza sin igual de un Irán nuclear, y la Casa Blanca de Obama castiga a ese país con sanciones más duras y cada vez más amenazas.

Por cierto, Obama ha medrado a costa de la insinuación de que Irán tiene bombas nucleares. Cuando se puso más duro en 2009 porque Irán fue atrapado con las manos en la masa con su nueva instalación nuclear en Qom –una instalación nuclear civil sobre la cual Irán ya había informado a la comunidad internacional– lo que concuerda con su continuo respeto del Tratado de No Proliferación del cual es firmante– lo hizo ante un trasfondo de insinuación de que evidentemente todos saben que Irán quiere armas nucleares. Lo hizo a pesar de que todo lo que existía en Qom, según un funcionario del OIEA, era un “hoyo en una montaña”. ¿Por qué no recordó el presidente al público que no hay mucho que cause preocupación, ya que todo el Departamento de Defensa y la comunidad de la defensa confirman que Irán no tiene un programa de armas nucleares?

Si comienza una guerra con Irán, será en gran parte sobre la base de propaganda creída por el público, propaganda que nunca ha sido oficialmente articulada por el gobierno. En el pasado, EE.UU. aprovechó mentiras totales para justificar guerras: el Incidente del Golfo de Tonkín, bebés kuwaitíes arrancados de incubadoras, etc. Desde hace tiempo ha habido una buena cantidad de afirmaciones no corroboradas involucradas en grandes guerras de EE.UU. – el USS Maine hundido por los españoles, el Telegrama Zimmerman como verdadera amenaza para EE.UU., el genocidio serbio de albaneses étnicos, la muerte de decenas de miles de civiles a fines de los años noventa, etc.

Pero las actuales mentiras y afirmaciones no corroboradas no bastan. El Estado bélico EE.UU. parece medrar en la insinuación en su propaganda bélica. Los mandamases de la maquinaria bélica de EE.UU. nunca hacen las afirmaciones más provocativas sobre enemigos de EE.UU. De esa manera si la guerra va mal y la gente comienza a acusar a la clase política de engañarla, los defensores del imperio pueden decir fácilmente (y exactamente en la palabra si no en el espíritu): “¡Bush nunca afirmó que Sadam estuviera detrás del 11-S! ¡Obama nunca afirmó que Irán tuviera armas nucleares!”

Pero no hay que pensar ni por un instante que nuestros gobernantes no estén contentos de que el pueblo estadounidense crea lo que cree. Es mucho más fácil ir a la guerra si el público acepta todo tipo de estupideces. La denegabilidad plausible que la propaganda insinuada ofrece a la clase gobernante es solo el toque final.

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Anthony Gregory es analista de investigación en The Independent Institute. Sus artículos han aparecido en San Diego Union-Tribune, East Valley Tribune (AZ), Contra Costa Times, The Star (Chicago, IL), Washington Times, Vacaville Reporter, Palo Verde Times, y otros periódicos.

Copyright 2012 The Independent Institute

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article30646.htm

Extraído de:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=145387

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